25.10.05

Mi primera ITV

Pues sí. Tal y como reza el título. Hoy os contaré la lamentable actuación del tipo que va a su primera ITV sin conocer su coche. Es decir, yo mismo.

Para empezar os diré que no recomiendo a nadie ir a una ITV con poca experiencia de carné y sin saber como funciona los botones esos que adornan el salpicadero. Y digo bien adornan, porque para eso pensaba que estaban. Luego resulta que sí que sirven para algo.

Mi primera decisión fue la de ponerme en la cola de los diesel o la de los gasolina. Yo sabía que mi coche era de gasolina así que me coloqué con la elegancia que me caracteriza en la cola de los gasolina. Cuando llegué a la taquilla hice el correspondiente trámite de rellenar datos y cuando me marchaba me dijo el hombrecito de la cabina: ¿Tu coche es diesel no?. No señor, es gasofa, de la buena además.

Es ese el momento en que la gente te trata como si fueras tonto. Vale estoy en la cola equivocada, pero tampoco es tan grave. No es necesrio que me grites varias veces el papel azul el papel azul. Y yo que puñetas sé, como si yo tuviese cara de saber de papeles, de colores o de colas de diesel o gasolina. Además, que pasa que el diesel no es gasolina? si huele igual de mal y tampoco se puede beber. Si me dijeran entre gasolina o leche sí sabría diferenciarlo, pero entre gasolina y gasolina rara no.

Al llegar al taller vi que había un montón de mecánicos alrededor de cada coche y escuché como pedían que la gente encendiera las luces. Le pregunté a mi amigo Alberto que me había acompañado si sabía donde estaban las luces de mi coche. Escuché su carcajada de inmnediato. Me puse a trastear dándole al mando de luces, hasta que me dijeron que me estuvise quieto porque estaba jodiendo a todos los mecanicos con las largas.

Además, deslumbré a un pobre diablo que estaba delante de mi. No me exrañaría que por su cara pensara que era un señal de Dios que le indicase que su coche iba a pasar la itv.

Llegó mi momento. El primer mecánico me dijo que abriese el capó. Por mi cara de sorpresa sólo me faltó preguntar a mi amigo que es un capó. Estuve buscando debajo del volante alguna palanca o similar que me indicase el camino. La verdad es que hubiera preferido urgar en los bajos de un pupitre escolar todo lleno de chicles. Creo que tiré de dos o tres sitios diferentes hasta que algo cedió y se levantó minimamente el capó. Menos mal que cedió eso porque si no estaríamos hablando de cómo se hace un puenteen mi coche.

Luego llegó el momento del limpiaparabrisas (sí, el famoso del viaje a Almuñecar. El mismo que tendrá protagonismo en la siguiente historia). El mecánico me pidió que echara agua y que moviera el limpia. Tras un bocinazo le di a los mandos correctos. Eso sí, me dijo que tenía el depósito del agua que sale para limpiar los cristales vacios... Mentira y gorda, lo que pasa que yo no tenía ni puta idea de echar agua.

Más tarde llegó el momento de calibrar los frenos y para ello el mecánico metió su brazo por mi ventanilla. agarró el volante y me pidó que fuera avanzando lentamente. Os dije que llevaba poco de conducir verdad? Aún recuerdo al mecánico corriendo tras mi coche con el brazo enganchazdo en mi ventanilla...

Aún pasó alguna cosa más pero nada relevante, salvo que me dieron la pegatina en julio y no la puse hasta un mes después. Total, he visto mejores pegatas en los bollos de la pantera rosa.

A veces me pregunto si los que leeis este blog pensais que soy un inútil. Espero que nadie responda, porque sólo me lo he preguntado a mi mismo.

Amén.